Voz pasiva y activa: ¿qué son?

1. Definición de voz activa

La voz activa es una estructura gramatical en la que el sujeto realiza la acción del verbo. En este tipo de construcción, el sujeto es el agente principal y el verbo se encuentra conjugado en tiempo presente, pasado o futuro.

La voz activa se utiliza para destacar al sujeto y enfocar la acción que realiza. Permite que la oración sea más directa y enérgica, ya que muestra quién o qué realiza la acción.

Por ejemplo:

  • Mi madre cocina la cena todas las noches.
  • El equipo de fútbol ganó el partido por tres goles.
  • El niño juega feliz en el parque.

En estos ejemplos, se puede observar que el sujeto (mi madre, el equipo de fútbol, el niño) realiza la acción del verbo (cocina, ganó, juega).

Es importante tener en cuenta que la voz activa se contrasta con la voz pasiva, donde el sujeto recibe la acción del verbo en lugar de realizarla.

2. Definición de voz pasiva

La voz pasiva es una construcción gramatical que se utiliza para enfocar la atención en el objeto que recibe la acción en lugar de en el sujeto que realiza la acción. En la voz pasiva, el sujeto de la oración se convierte en el receptor de la acción y el verbo se conjugará en una forma pasiva.

Por ejemplo, en la afirmación activa “El perro persigue al gato”, el sujeto de la oración es “el perro” y realiza la acción de “perseguir” al objeto “el gato”. En cambio, en la voz pasiva, esta oración se transformaría en “El gato es perseguido por el perro”, donde el foco se coloca en el objeto “el gato” y no en quién realiza la acción.

Para formar la voz pasiva, se utiliza el verbo auxiliar “ser” seguido del participio pasado del verbo principal. A su vez, se añade la preposición “por” seguida del sujeto agente, si es necesario especificarlo. Es importante destacar que este sujeto agente puede ser omitido si no se considera relevante o no se conoce.

Por ejemplo, en la oración “La casa fue construida por Juan”, “La casa” es el sujeto en voz pasiva, “fue construida” es el verbo en voz pasiva y “Juan” es el sujeto agente que realiza la acción de construir. Sin embargo, en la oración “El libro fue escrito”, no se especifica quién realizó la acción de escribir y, por lo tanto, el sujeto agente se omite.

En resumen, la voz pasiva es una estructura gramatical que se utiliza para cambiar el enfoque de la acción de una oración del sujeto que realiza la acción al objeto que la recibe. Se forma utilizando el verbo auxiliar “ser” más el participio pasado del verbo principal, seguido de la preposición “por” y, opcionalmente, el sujeto agente.

3. Diferencias entre la voz pasiva y activa

La voz activa y la voz pasiva son dos formas diferentes de expresar una acción en una oración. La diferencia principal entre estas dos formas radica en quién realiza la acción y quién recibe la acción.

Voz activa

En la voz activa, el sujeto realiza la acción. La estructura básica de una oración en voz activa es: sujeto + verbo + objeto.

Por ejemplo:

  • El perro (sujeto) persigue (verbo) al gato (objeto).
  • María (sujeto) prepara (verbo) la cena (objeto).
  • El niño (sujeto) juega (verbo) con su juguete (objeto).


Voz pasiva

En la voz pasiva, el sujeto recibe la acción en lugar de realizarla. La estructura básica de una oración en voz pasiva es: objeto + verbo ser + participio pasado + por + sujeto.

Por ejemplo:

  • El gato (objeto) es perseguido (verbo ser + participio pasado) por el perro (sujeto).
  • La cena (objeto) es preparada (verbo ser + participio pasado) por María (sujeto).
  • El juguete (objeto) es jugado (verbo ser + participio pasado) por el niño (sujeto).

En resumen, la diferencia fundamental entre la voz activa y la voz pasiva es que en la voz activa el sujeto realiza la acción, mientras que en la voz pasiva el sujeto recibe la acción.

4. Ejemplos de voz activa y pasiva

La voz activa y pasiva son dos formas de construir una oración, dependiendo de si el sujeto realiza la acción o si la recibe. A continuación, se presentan algunos ejemplos de ambas voces:

Voz activa:

  • El perro persigue al gato.
  • El niño come una manzana.
  • El equipo ganó el partido.
  • La profesora explica la lección.

En estos ejemplos, el sujeto realiza la acción. Se puede identificar porque está antes del verbo.

Voz pasiva:

  • El gato es perseguido por el perro.
  • Una manzana es comida por el niño.
  • El partido fue ganado por el equipo.
  • La lección es explicada por la profesora.

En los ejemplos de voz pasiva, el sujeto recibe la acción y se ubica después del verbo. La voz pasiva se forma utilizando el verbo “ser” seguido del participio pasado del verbo principal.

Es importante tener en cuenta que no todos los verbos pueden ser utilizados en voz pasiva, solo aquellos que permitan una estructura gramaticalmente correcta.

En conclusión, la voz activa y pasiva son dos formas de expresión en la construcción de oraciones. La voz activa se utiliza cuando el sujeto realiza la acción y la voz pasiva cuando el sujeto recibe la acción. Ambas son utilizadas en distintas situaciones y es necesario conocerlas para una correcta comunicación en español.

5. Importancia de conocer la diferencia

En la vida cotidiana nos encontramos con situaciones en las que conocer la diferencia entre dos cosas es fundamental. Ya sea en el ámbito laboral, educativo o personal, tener claridad sobre las características distintivas de dos elementos puede hacer la diferencia en la toma de decisiones y en la resolución de problemas.

La importancia de conocer la diferencia radica en varios aspectos. En primer lugar, nos permite evitar confusiones y malentendidos. Cuando conocemos las características específicas de dos cosas, sabemos cómo diferenciarlas y evitar errores de identificación.

Además, el conocimiento de la diferencia nos permite seleccionar la opción más adecuada según nuestras necesidades. Por ejemplo, si queremos comprar un nuevo teléfono móvil, es importante conocer las diferencias entre las distintas marcas y modelos para tomar una decisión informada.

Beneficios de conocer la diferencia

  • Claridad: Conocer la diferencia nos permite tener una visión más clara y precisa de las cosas.
  • Mejor toma de decisiones: Saber distinguir entre dos opciones nos ayuda a tomar decisiones acertadas y adecuadas a nuestras necesidades.
  • Evitar confusiones: Conocer la diferencia evita malentendidos y confusiones en diferentes contextos, tanto personales como profesionales.
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En conclusión, conocer la diferencia es crucial en nuestra vida diaria. Nos ayuda a evitar confusiones y malentendidos, nos permite tomar decisiones de manera más efectiva y nos proporciona claridad en nuestras acciones. Por tanto, es recomendable buscar siempre información sobre las características distintivas de dos elementos antes de tomar cualquier decisión o realizar cualquier actividad.