Planetas interiores: ¿Por qué son más pequeños?

En el vasto universo que nos rodea, los planetas se dividen en diferentes categorías según su posición y características. Uno de estos grupos es el de los planetas interiores, los cuales se distinguen por su cercanía al Sol. A simple vista, uno podría notar que estos planetas son mucho más pequeños que sus contrapartes exteriores, pero ¿por qué ocurre esto? En este artículo exploraremos las razones detrás de esta peculiaridad planetaria.

¿Qué son los planetas interiores?

Antes de adentrarnos en las razones de su tamaño reducido, es importante entender qué se entiende por “planetas interiores”. Estos planetas, también conocidos como planetas terrestres, son los que se encuentran más próximos al Sol en nuestro Sistema Solar. Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son los cuatro planetas que conforman este grupo particular.

Pero, ¿qué hace que estos planetas sean diferentes a los planetas exteriores u otros objetos celestes? A diferencia de los planetas gaseosos gigantes como Júpiter y Saturno, los planetas interiores están formados principalmente por rocas y metales. Su composición es más parecida a la de la Tierra, lo que les otorga características similares y una estructura sólida.

La influencia del Sol

Ahora que sabemos en qué consiste el grupo de los planetas interiores, es momento de abordar la razón principal detrás de su tamaño reducido: la influencia del Sol. Debido a su cercanía con nuestra estrella, estos planetas se encuentran sometidos a condiciones extremas que afectan su estructura y tamaño.

El Sol es una enorme masa de energía y su fuerza gravitacional es considerable. Esta influencia gravitacional no solo mantiene a los planetas en órbita, sino que también puede afectar su formación y evolución. En el caso de los planetas interiores, esta influencia es particularmente intensa debido a su cercanía con el Sol.


La formación de los planetas interiores